TEORÍA DE IM
EL ENTORNO DEL AULA
CINCO CLAVES A LA HORA
DE REDISEÑAR EL AULA
1. Ajustar la
distribución del espacio a las necesidades de aprendizaje. La distribución
de las mesas y de los espacios comunes debe responder a las actividades que se
van a desarrollar en el aula, a la diversidad de los alumnos y a las funciones
que queremos que se desarrollen en cada área. Así, la disposición de las mesas
será distinta si se va a trabajar por proyectos, se quiere plantear un debate o
se va a resolver un problema.
2. Crear
espacios interactivos. Es decir, espacios que fomenten el aprendizaje
colaborativo y la interacción entre alumnos. Donde los estudiantes puedan
reflexionar, debatir, aprender apoyándose entre ellos, y enriquecerse de esta
socialización.
3. Potenciar el
valor del aula como espacio didáctico. El aula tiene que ser un espacio
que enseña. Debe facilitar la presentación y exposición de trabajos, fomentar
que los alumnos compartan y difundan sus ideas de distintas maneras (visual,
oral, escrita…), invitar a que manipulen distintos objetos de aprendizaje de
manera autónoma (libros, microscopio, inventos o proyectos…) y posibilitar que
tengan contacto con la naturaleza, mediante el cuidado de plantas o animales en
el aula.
4. Crear un
espacio cómodo y agradable, de todos y para todos. El aula tiene que ser
un espacio acogedor e inclusivo, del que todos los alumnos se sientan
partícipes y creadores. Debe ser un espacio vivo y en construcción, que
facilite la atención a la diversidad, estimule la creatividad y potencie las
múltiples inteligencias y habilidades de los alumnos.
5. Favorecer el
uso de las TIC. El aula debe estar preparada y adaptada para el uso de las
TIC, de modo que los alumnos puedan desarrollar fácilmente la competencia
digital y llevar a cabo tareas como la búsqueda de información en la red, la
visualización de videos y recursos interactivos, la elaboración de materiales
digitales o la presentación de trabajos mediante diapositivas y otras
herramientas.
Existen muchas maneras de organizar
el espacio del aula, tantas como la creatividad del docente y las necesidades
de los alumnos exijan. Destacamos cinco para Primaria y Secundaria:
1. En filas horizontales. Esta
alternativa es útil si el profesor quiere mantener la atención de los alumnos
durante una explicación o en una ronda de preguntas y respuestas, por
ejemplo. Estimula la concentración de los alumnos y deja margen a cierta
interactividad entre compañeros, pero no es adecuada si lo que se quiere es
fomentar el aprendizaje colaborativo.
2. En forma de círculo o de U. Esta
disposición permite que todos los alumnos estén situados en primera fila y
puedan ver bien tanto al docente como al resto de sus compañeros. Es muy
recomendable para realizar puestas en común y debates en el aula, a la vez que
permite que los estudiantes trabajen de manera independiente en sus pupitres.
3. En grupos de cuatro o por
parejas. Esta disposición es la más adecuada para trabajar por proyectos o
de manera colaborativa, ya que facilita que los alumnos se comuniquen,
intercambien ideas y compartan materiales. Además, fomenta la interacción
social entre estudiantes. También puede servir para trabajar las inteligencias
múltiples, encargando a cada grupo funciones distintas, por ejemplo. En esta página puedes
consultar distintas maneras de organizar los grupos en clase.
4. En bloque. Este tipo de
disposición, en la que los alumnos se sitúan muy juntos, es conveniente cuando
el profesor desea que estén atentos a una proyección, una demostración o un
experimento. Se recomienda con carácter temporal ya que, si no, puede dar lugar
a problemas de disciplina.
En forma de
pasillo. Esta distribución sitúa a los alumnos en dos hileras de
pupitres enfrentadas, y un corredor entre ellas. El docente puede dirigir
sus explicaciones a lo largo del pasillo, pero también invitar a la
participación, y moderar debates o plantear juegos entre los dos equipos
formados por las filas.


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