PALETA DE COLORES
Al generar nuevos espacios y utilizar diferentes metodologías, fomentamos
que los roles del alumnado y del docente adquieran una significación diferente.
En este nuevo ambiente, se desarrollan en el sujeto que aprende habilidades
cognitivas que trascienden a los contenidos y a los resultados: el estudiante
es un agente activo del proceso de enseñanza-aprendizaje que tiene la capacidad
de pensar por sí mismo con criterio, que el docente es el agente fundamental de
este proceso: es un guía, un mentor que facilita este descubrimiento.
Los modelos de enseñanza-aprendizaje son modelos en los que el alumnado
aprende de un modo participativo, ya no es concebido como un recipiente vacío
que hay que llenar.
Esta autonomía en el aprendizaje permite también un mayor autoconocimiento
por parte del estudiante. Este paradigma, a diferencia del tradicional, no debe
ahondar en los errores que comete el estudiante, sino en sus puntos fuertes,
valorando sus potencialidades y logros para maximizar el proceso de
aprendizaje.
El aprendizaje cooperativo constituye una metodología muy adecuada para
trabajar las inteligencias múltiples, ya que además de contemplar todos los
elementos señalados y valorados desde esta perspectiva pedagógica, ofrece
oportunidades de desarrollo emocional con uno mismo y con los demás de un modo
riguroso y reglado.
Este paradigma defiende el aprendizaje mediante actividades de la vida
real, no a través de memorizaciones carentes de comprensión y generalización en
la realidad de los alumnos; por tanto, se aboga por un aprendizaje
significativo que requiera de una metodología experimental y vivencial.
Estas metodologías deben transmitir la cultura de centro; es decir,
entendemos la escuela como un sistema dinámico, flexible y receptivo al cambio
y a la realidad social, en donde la vida real confluye con los aprendizajes,
por lo que nuestra manera de trabajar debe responder a las necesidades reales
del alumnado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario